Artificial: Neon salvará la polémica película sobre OpenAI

Artificial: Neon salvará la polémica película sobre OpenAI

La distribuidora independiente Neon se encuentra en negociaciones avanzadas para adquirir los derechos de distribución en Estados Unidos de Artificial, la película dirigida por Luca Guadagnino sobre la crisis interna de la empresa tecnológica OpenAI.

El conflicto corporativo detrás del descarte de Amazon

El largometraje, que se encuentra prácticamente terminado con un presupuesto estimado de 40 millones de dólares, estuvo originalmente bajo el cobijo de Amazon MGM Studios. Sin embargo, el gigante tecnológico decidió abandonar el proyecto de forma imprevista a mediados de junio, una decisión tomada directamente por Mike Hopkins, jefe de Amazon Prime Video y Amazon MGM Studios.

Esta decisión estratégica coincide con el reciente acuerdo de 50,000 millones de dólares entre Amazon y OpenAI para el uso de la infraestructura de Amazon Web Services. Aunque el estudio aseguró en un comunicado oficial que la salida se debió a la búsqueda de un "mejor hogar" para el filme, la realidad del mercado apunta a un evidente conflicto de intereses comerciales.

La representación del filme, a cargo de CAA Media Finance, buscó inicialmente a compradores de la talla de Netflix, A24, Focus Features y Warner Bros., quienes rechazaron la oferta presuntamente por el tono de la cinta y posibles implicaciones políticas. Finalmente, Neon y la distribuidora Mubi se posicionaron como las principales interesadas para concretar el rescate del largometraje.

Una mirada sombría y crítica al poder de la Inteligencia Artificial

Con un guion a cargo de Simon Rich (conocido por su trabajo en Saturday Night Live), la trama de Artificial se centra en el caótico periodo de 2023 en el que Sam Altman fue despedido y posteriormente reinstaurado como director ejecutivo de OpenAI. No obstante, lejos de ser un retrato complaciente, la producción ha sido descrita por quienes asistieron a proyecciones privadas como una obra sumamente oscura y desencantada sobre el futuro de la humanidad.

El largometraje proyecta una imagen poco favorable de sus protagonistas; retrata a Sam Altman como una figura en la que no se puede confiar y a Elon Musk de manera antipática. Este enfoque crítico y maduro parece haber incomodado a los grandes estudios de distribución comercial que hoy dependen de alianzas con la industria tecnológica.